A través de licitaciones semanales en plazos fijos UVA a uno y cinco años, la ANSES aportará el equivalente a US$ 1.300 millones para dar liquidez al sistema bancario. Aunque la medida no resuelve la falta de ahorro de largo plazo, busca mover la aguja en un mercado que opera un 25% por debajo de los niveles de 2018.
Con el objetivo de reactivar el mercado inmobiliario y dinamizar la economía interna, el Gobierno nacional pondrá en marcha un programa de ingeniería financiera a través del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la ANSES. El organismo licitará $2 billones en plazos fijos ajustables por UVA dirigidos a la banca pública y privada. La iniciativa funcionará como un «puente» para absorber el riesgo de descalce de plazos y fonder el otorgamiento de préstamos para la primera vivienda.
El rezago del crédito hipotecario en la Argentina representa una de sus mayores deudas estructurales: el financiamiento habitacional equivale a menos del 2% del Producto Bruto Interno (PBI), una cifra insignificante al compararla con el 25% de Chile, el 10% de Brasil o el 8,5% de Colombia. Si bien la línea crediticia se multiplicó por cinco en términos reales entre fines de 2023 y mediados de 2026, el stock vigente se mantiene un 25% por debajo del promedio registrado en el período 2018-2019.
Para acortar esta brecha, el esquema del FGS contempla la colocación de $200.000 millones semanales en licitaciones con un tope del 20% por entidad. Las condiciones operativas fijadas establecen dos ventanas de fondeo y un plazo estricto de ejecución:
- Tramos de colocación: Rendimientos mínimos de UVA + 2,5% a un año de plazo, y de UVA + 4,5% para las opciones a cinco años.
- Plazo de colocación: Los bancos participantes tendrán un margen de 90 días tras la constitución del depósito para colocar los fondos en nuevos créditos habitacionales.
- Proyección de impacto: Se estima que la inyección alcanzará para concretar entre 17.000 y 18.000 operaciones, lo que equivale al 40% de los créditos otorgados durante todo el 2025.
Esta jugada económica dialoga directamente con la reciente flexibilización de los préstamos en dólares a empresas, buscando que el crédito vuelva a dinamizar sectores fríos de la actividad productiva como la construcción. Sin embargo, analistas del sector advierten que la herramienta previsional es una solución provisoria y que el financiamiento genuino requerirá de la consolidación de la estabilidad monetaria y de un mercado de capitales profundo en moneda local.
El despliegue de las licitaciones durante las próximas semanas pondrá a prueba la capacidad del sistema financiero para traducir esta liquidez en carpetas aprobadas, ofreciendo un alivio inmediato a miles de familias que buscan acceder a la casa propia en un contexto de incipiente normalización macroeconómica.
