En el marco de la compleja reconfiguración que atraviesa la vitivinicultura argentina, la empresa Peñaflor anunció la construcción de un establecimiento equipado con tecnología de última generación en el departamento de Tunuyán. La obra demandará un desembolso de US$ 44 millones de dólares y se prevé que esté totalmente operativa para la vendimia del año 2027.
El mercado vitivinícola mendocino registró un fuerte impulso tras el anuncio de una inversión de US$ 44 millones por parte del Grupo Peñaflor para la construcción de una nueva bodega en el departamento de Tunuyán. La compañía líder del sector comunicó la iniciativa a través de sus canales oficiales, ratificando su estrategia de expansión productiva en el corazón del Valle de Uco. Según detalló la firma, la planta contará con equipamiento tecnológico de vanguardia y comenzará las obras de infraestructura en los próximos meses, con el objetivo de iniciar operaciones formalmente durante la vendimia de 2027. Este desarrollo se suma a los establecimientos que el grupo ya opera en Mendoza, San Juan, Salta, Buenos Aires y Neuquén, convirtiéndose en uno de los desembolsos privados de mayor volumen anunciados en la provincia en el último tiempo.
El proyecto de la firma vitivinícola apuntala la competitividad e infraestructura de la industria provincial bajo las siguientes claves operativas:
- Inversión de escala: El desembolso de US$ 44 millones representa una de las apuestas de capital privado de mayor magnitud en el sector vitivinícola mendocino reciente.
- Ubicación estratégica: La elección del departamento de Tunuyán consolida al Valle de Uco como el polo receptor prioritario para inversiones destinadas a vinos de alta gama y capacidad productiva.
- Plazos de ejecución: Las obras comenzarán en el corto plazo para dejar la bodega plenamente operativa hacia el ciclo de cosecha y elaboración del año 2027.
- Red de operaciones: La nueva infraestructura reforzará la huella industrial de la compañía, que ya cuenta con unidades operativas distribuidas en Mendoza, San Juan, Salta, Neuquén y Buenos Aires.
La confirmación de esta obra estratégica ofrece un importante respaldo a la cadena de valor mendocina, aportando capacidad técnica y dinamismo en un escenario de readecuación del mercado global del vino.
