En una clara muestra de blindaje político ante el creciente malestar social, el ministro de Economía, Luis Caputo, reconoció abiertamente los límites del programa económico oficial al advertir que, incluso dentro de dos años, la vulnerabilidad social seguirá estando presente y «va a haber gente que no va a llegar a fin de mes».
Durante su participación en la convención oficialista «Vientos de Cambio», el titular de la cartera económica apeló a la paciencia social para consolidar el modelo impulsado por la gestión nacional. Bajo la premisa de que «Argentina no va a ser Suiza en un año», Caputo buscó desligar a la administración de exigencias inmediatas de recuperación, condicionando el alivio de las familias a un proceso de reconversión gradual de largo plazo.
Frente a los cuestionamientos por el impacto del ajuste en los sectores de menores ingresos, el funcionario defendió la orientación hacia los mercados internacionales y desacreditó los reclamos sobre la pérdida del poder adquisitivo argumentando que «en Estados Unidos también hay gente que no llega a fin de mes».
Entre los principales ejes del discurso económico expuesto ante la prensa destacan:
- Justificación del gradualismo social: El Palacio de Hacienda planteó que la reducción de los índices de vulnerabilidad no será inmediata, pidiendo mantener el rumbo fiscal actual durante las próximas décadas para consolidar la transformación del modelo productivo.
- Defensa de las cifras oficiales: Caputo aseveró que los indicadores oficiales reflejan una baja sustancial de la pobreza, cuestionando la falta de validación hacia los datos presentados por el Ejecutivo.
- Críticas al modelo anterior y apertura comercial: El ministro contrapuso la estrategia actual con las políticas de las últimas dos décadas, enfatizando la urgencia de profundizar la integración comercial con el exterior como única vía de desarrollo.
El pedido de cautela por parte del equipo económico vuelve a poner en debate la profundidad del impacto del modelo en el bolsillo cotidiano, en un contexto donde las familias de las provincias continúan haciendo frente al encarecimiento de los servicios y el costo de vida sin certezas de alivio en el corto plazo.
