Tras tomar el control del estratégico puerto de Moca y extender su dominio hacia el estrecho de Bab el Mandeb, el grupo insurgente aliado de Irán lanzó una ofensiva con misiles y drones contra instalaciones de las fuerzas sauditas cerca de la frontera. El ataque responde a las incursiones aéreas recibidas en la costa del mar Rojo.
Un peligroso rebrote de violencia sacude a la región tras la confirmación de una ofensiva combinada con misiles y vehículos aéreos no tripulados perpetrada por los rebeldes hutíes contra la base militar de Sharurah, ubicada en el sur de Arabia Saudita. El bombardeo ejecutado por la milicia respaldada por Teherán se produjo en represalia por las recientes operaciones de las fuerzas gubernamentales yemeníes y la aviación saudita contra posiciones rebeldes en torno al puerto de Moca. Este último choque de fuerzas sucede al rápido avance insurgente sobre la franja costera del mar Rojo, una maniobra que les permitió tomar el control del paso estratégico de Bab el Mandeb, crucial para el comercio de combustible y carga internacional hacia el Canal de Suez.
La crisis se agudizó tras la captura de la histórica ciudad portuaria de Moca por parte de las fuerzas insurgentes. El rápido despliegue de los rebeldes partió desde sus bastiones del norte de Yemen para dominar puntos costeros e islas clave, alcanzando la entrada al estrecho de Bab el Mandeb. Frente a esta pérdida territorial, las tropas del gobierno de Aden —patrocinadas por la coalición que lidera Riad— lanzaron una serie de contraataques con artillería y ráfagas aéreas orientados a recuperar depósitos de armas y posiciones cercanas a la arteria que conecta Moca con la localidad de Dhubab.
La contraofensiva hutí se desplazó fuera de las fronteras de Yemen. El vocero militar de los insurgentes, Yahya Saree, se adjudicó la autoría de los ataques contra los centros de comando, puestos de control y depósitos del complejo militar saudí en Sharurah, acusando a dicha base de dirigir las operaciones contra la población yemení. Las incursiones cruzadas dejaron como saldo la movilización forzada de miles de habitantes del sudoeste yemení y daños a infraestructuras civiles en zonas limítrofes.
El fortalecimiento del control insurgente en el litoral del mar Rojo reaviva las alarmas sobre la seguridad de las líneas náuticas globales. La presencia de la milicia sobre una de las rutas comerciales más transitadas del planeta añade incertidumbre a los mercados energéticos y agrava un escenario de creciente hostilidad entre la alianza árabe y el eje proiraní.
Las agencias internacionales monitorean el flujo de desplazados en la región y la eventual interrupción del tráfico mercante, mientras las operaciones militares en el suroeste de la península arábiga amenazan con consolidar un nuevo ciclo de hostilidades.
