Decenas de miles de personas se movilizaron este sábado en Madrid y en diversas ciudades de España para exigir medidas estructurales ante la crisis del acceso a la vivienda y pedir la convocatoria a una huelga general. La protesta cobró impulso tras el rechazo en el Congreso de dos decretos-ley impulsados por el Poder Ejecutivo con disposiciones sobre topes de alquileres y limitaciones a fondos de inversión, un revés parlamentario que dejó al gobierno del presidente Pedro Sánchez en una compleja situación política.
Las movilizaciones, impulsadas por el Sindicato de Inquilinas e inspiradas en casos emblemáticos de desalojos como el de la jubilada madrileña Maricarmen Abascal, se replicaron en puntos estratégicos como Valencia, Santander y San Sebastián. El malestar ciudadano se centra en el sostenido incremento en los costos de compraventa y arrendamientos temporarios, mientras que la falta de consensos legislativos abre un escenario de incertidumbre sobre la gobernabilidad y la continuidad del calendario electoral en el país ibérico.
