El Poder Ejecutivo dispuso disolver la Administración General de la Quinta de Olivos, comandada hasta ahora por Osvaldo Javier Sosa, y traspasar todas sus funciones operativas a la estructura militar conducida por el general de brigada Sebastián Ibáñez. La medida abarca la desvinculación y reubicación de personal civil en áreas de cocina, limpieza y maestranza. Desde la Casa Rosada justificaron la decisión en la necesidad de elevar las exigencias de seguridad ante la futura visita del Papa León XIV y evitar filtraciones sobre la actividad privada del mandatario.
El presidente Javier Milei y la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, resolvieron disolver la Administración General de la Residencia Presidencial de Olivos y desplazar a la totalidad del personal civil asignado a tareas de maestranza, cocina y mantenimiento en el predio oficial. A través de voceros de la Casa Rosada, el Gobierno informó que la custodia, administración interna y control de bienes de la Quinta de Olivos pasarán a ser asumidos de manera integral por la Casa Militar, conducida por el general de brigada Sebastián Ibáñez, fijando un plazo de 60 días para completar la transición. La decisión implicó la salida de Osvaldo Javier Sosa de la intendencia del predio y el despido o reubicación de decenas de empleados civiles. Según explicaron fuentes oficiales, la reestructuración responde al objetivo de elevar los estándares de protección del jefe de Estado ante un escenario de mayor riesgo global, como así también a la necesidad de blindar la intimidad presidencial frente a presuntas filtraciones internas en el marco de las obras preparatorias para la visita del Papa León XIV.
La disolución de la intendencia civil afecta directamente la estructura que conducía Sosa, dirigente cercano a la subsecretaria de Planificación General, Belén Agudiez.
Con este traspaso, las funciones operativas cotidianas del chalet presencial incluidos servicios de mozos, gastronomía y limpieza quedarán sujetas a la supervisión directa del personal civil y castrense dependiente de la Casa Militar.
La medida busca unificar bajo un solo mando institucional la custodia física del Presidente y de su entorno cercano, concentrando el protocolo de seguridad en la misma jefatura militar que custodia la Casa Rosada y las comitivas oficiales en viajes al exterior.
El proceso de traspaso dominial y reorganización interna culminará en un plazo máximo de dos meses.
