En el marco del Mes de la Prevención del Suicidio, informes de la UBA y el Ministerio de Salud exponen la relación entre inestabilidad laboral, deudas y el deterioro del bienestar psicológico. En Mendoza se registraron más de 500 intentos de suicidio en lo que va del año, mientras profesionales enfatizan la necesidad de fortalecer las redes de asistencia pública.
El impacto de la coyuntura económica sobre la salud mental se consolidó como una de las aristas más complejas del escenario social reciente, en coincidencia con las actividades desarrolladas por el Mes de la Prevención del Suicidio. De acuerdo con un relevamiento del Observatorio de Psicología Social Aplicada de la UBA, más del 35% de los argentinos manifiesta atravesar una crisis personal, atribuyendo un 55,9% de estos cuadros a factores como ingresos insuficientes, endeudamiento e inestabilidad laboral. Asimismo, datos del Ministerio de Salud de la Nación y del sistema SISA reflejan una suba del 70% en las notificaciones de intentos de suicidio a nivel nacional en comparación con hace cuatro años, registrante en Mendoza 523 casos durante la primera mitad de 2026.
Especialistas en la materia señalan que, si bien el origen de estas afecciones responde a una causalidad múltiple donde intervienen consumos problemáticos y vulnerabilidades emocionales previas, las fluctuaciones del mercado de trabajo operan como potentes detonantes. El cierre de firmas comerciales y la destrucción de puestos de empleo asalariados impactan de forma directa en las dinámicas familiares, dificultando en forma paralela el acceso y financiamiento a tratamientos psicológicos privados.
El antecedente histórico de la reconversión productiva en localidades patagónicas durante los años noventa documentado en investigaciones académicas y crónicas periodísticas sirve como referencia para analizar la vulnerabilidad comunitaria ante la pérdida masiva de fuentes laborales. En la actualidad, el desbordamiento de las guardias públicas de salud mental expone la necesidad de articular herramientas de contención primaria ante el incremento de las solicitudes de asistencia.
Frente a esta situación, Mendoza mantiene operativa la Línea 148 (opción 0) para la atención telefónica en emergencias de salud mental y adicciones, al tiempo que dispone de servicio de guardia en los hospitales regionales Schestakow, Central, Notti, Lagomaggiore y centros especializados como el Hospital Carlos Pereyra y El Sauce.
La atención integral de la problemática requiere un abordaje interdisciplinario que contemple tanto el acompañamiento profesional inmediato como el fortalecimiento de las condiciones socioeconómicas de la población.
