El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, oficializó la convocatoria a elecciones generales anticipadas para el próximo 29 de noviembre. La decisión se adoptó tras el rechazo en el Congreso de dos decretos de emergencia vinculados a la regulación del mercado inmobiliario y el congelamiento de desalojos, una derrota parlamentaria impulsada en medio de crecientes protestas sociales por la crisis de la vivienda y el emblemático caso de Maricarmen Abascal en Madrid.
Durante su declaración institucional desde la Moncloa, el líder del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) apeló a la polarización frente al avance de la derecha y la ultraderecha, al tiempo que defendió los logros de su gestión en materia social y de política exterior. Pese a la disolución de las Cortes Generales, el Ejecutivo prevé volver a dictar las medidas habitacionales a través de la Diputación Permanente para mantener su vigencia en el periodo previo a los comicios.
Desde la oposición, el Partido Popular (PP) celebró el llamado a las urnas y calificó el proceso como una oportunidad para cerrar el ciclo político del actual gobierno. En tanto, las principales fuerzas de la izquierda buscan acelerar acuerdos de coalición para definir sus candidaturas antes de los plazos legales de inscripción.
